Por
el año 1994 yo me estaba sintiendo más interesado en la dramaturgia
teatral. Había escrito una obra llamada “Hermanas,
Hermanos”,
para tres personajes varones, que nunca llegó a estrenarse, y había
compartido la autoría con mi amigo Ricardo
Listorti de
“Los
Increíbles Aventureros del Continente Perdido”,
comedia musical para grandes y chicos (en el estilo de Los
Mosqueteros del
Rey
, de Manuel
González Gil) con
la que nos
había ido
bien, incluso
con funciones en la costa.
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Los Increíbles Aventureros del Continente Perdido (Auditorio Mañanet) |
Fue
por esa época que andaba con una idea para una
canción de amor:
un
hombre y una mujer que se conocen en un canal de TV donde él es
participante de un programa de juegos de azar y ella se dedica a
“acariciar” los electrodomésticos que regalan de premio en ese y
otros programas,
como hacen a veces en la
TV,
donde la figura femenina es como un humillante adorno al lado de una
heladera con freezer.
La
idea también era
que él no solo era participante en ese programa de juegos, sino de
muchos, porque
de modo encubierto, se ganaba la vida con estos programas de TV, disfrazándose y adoptando distintas personalidades para no ser
reconocido por los productores, y engañando con ardides ingeniosos
para ganar los premios, que eran su sustento vital.
Ese
era el argumento que yo pensaba empujar adentro de una canción de 4
estrofas y dos estribillos. Naturalmente...era demasiado para una
canción.
Así
que pensé en usar
la idea para
un cuento. Pero como no teníamos ningún proyecto teatral en
carpeta, la idea de contar
esa historia en forma obra
de
teatro
se
hizo fuerte
y finalmente empecé a escribir mi tercera obra teatral.
Era
verano, siempre intento
aprovechar los períodos de vacaciones para
escribir por
el
tiempo libre. Le
comenté la idea a Ricardo y como siempre sucedía, él me dio un
gran empujón de entusiasmo y
confianza.
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| PROGRAMA DE YEPETO (1988) |
 |
| CRÍTICA de YEPETO |
Para
mí, TEATRO era sinónimo
de
SÍNTESIS y
ECONOMÍA DE RECURSOS,
o
al menos eso había aprendido de leer los guiones y después ver cómo
resolvían las puestas en escena, así que
decidí
suprimir el personaje mujer y convertir toda
la obra en un monólogo, tal vez influido por “YEPETO”
de Roberto Cossa, obra que actué e hice la banda sonora en la
versión local y con la que aprendí muchísimo acerca de
puesta en escena
y dramaturgia.
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| Tapa Programa YEPETO en Necochea |
En “YEPETO”
un viejo profesor se enfrenta a un joven atleta por el amor de una
mujer que no aparece nunca en escena. La intelectualidad contra la
juventud y el sexo en el medio. En ningún momento el libreto de Tito
Cossa pide que aparezca esa mujer, llamada Cecilia. Pero en la puesta
de Bs. As. incluían una especie de bailarina etérea que cruzaba la
escena un par de veces, representando a la mujer del conflicto.
Ricardo, que
dirigió la puesta nuestra,
tuvo la idea, mucho mejor en mi opinión, de cambiar
a la mujer por
una pintura en un caballete, un desnudo femenino
de
espaldas muy sugestivo (que pintó especialmente el artista plástico
Hernán
Cortez Clerici
y que, vale
decirlo,
es una muy buena obra de arte, todavía creo que cuelga
en
un despacho de la Dirección de Cultura de Tres Arroyos).
En
la obra se hablaba todo el tiempo de Cecilia, de modo que, para
nuestro concepto, no verla físicamente y dejarla librada a la imaginación del espectador era genial. (Tengo
entendido que la mujer que aparecía en la puesta de Buenos Aires,
con los protagonista Ulises Dumont y Darío Grandineti, era la pareja de éste último)
De
modo que en la nueva obra que estaba escribiendo, el personaje mujer
también sería tácito,
lo que a la vez, de pasada, era muy conveniente desde el punto de
vista de producción!
Se
me ocurrió que cuando el personaje no lograba ganar los premios
principales, tenía un premio consuelo una gran
bolsa de palomitas de maíz marca Nieve
Eléctrica,
de modo que, como a menudo perdía, tenía muchas de estas bolsas en su refugio
y comía toda la obra palomitas de maíz. Ahora
ya tenía un buen título: NIEVE
ELÉCTRICA.
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| Afiche por DANY DUEL |
Claro
que también se empezó a llenar el argumento con las cosas que me
gustan: el Futuro Distópico, la tecnología exacerbada, un
Estado controlador, totalitario que persigue y no permite demasiadas
libertades, todo influido por gente que admiraba como
Terry Guillian,
George Orwell, Phillip K. Dick
, cine como Blade
Runner o Brazil, incluso
Alien.
En
ese futuro había 900 canales de TV casi todos basura,
programas de juegos idiotas. Todo estaba controlado electrónicamente
y ninguna persona podía escapar a ese control, excepto el
protagonista de la obra, que lo hacía a un altísimo costo. Había
“accidentes” en los que un misil caía por error en un barrio, y
novedades como el “cazador algorítmico” diseñado para
encarcelar hackers (que entonces ni siquiera tenían ese nombre
porque tampoco existían, era 1994 y en Argentina todavía Internet
era algo por venir.
Nada
mal para imaginar el futuro, viéndolo ahora en retrospectiva.
Yo
escribía una escena y se la daba a leer a Ricardo, que ya la leía
como actor en personaje...y era muy, muy vertiginoso. Era verano,
coincidía que ambos íbamos con nuestras esposas de entonces a la
pileta del Club Costa Sud, así que a la sombra de algunos árboles
por la tarde yo sacaba lo que había escrito y Ricardo lo declamaba
ahí mismo, en traje de baño. Así que yo volvía a casa a la noche
y TENÍA que escribir la siguiente escena para tener algo para leer
al otro día. Así escribí NIEVE ELÉCTRICA.
Si hay algo que
odio de los medios de comunicación son las tandas publicitarias, así
que comenté que incluiría una delirante tanda publicitaria, que
era una catarsis feroz del personaje, llamado Kosic, y
una tarde Ricardo se apareció con cosas escritas por él acerca de
esa escena, por si yo quería incluir algo de eso, así que parte del
cuadro llamado “Corte Comercial” fue escrito por él.
Ricardo era
extremadamente bueno para los monólogos veloces, tenía toda una
escuela de Café Concert de Gasalla, Perciavalle, Nacha Guevara, ese
era muy su elemento. Yo era de exactamente la generación siguiente, así que no me iban mucho los brillos de ese
género. Hice Café Concert pero como músico-partenaire, como
Alberto Favero con Nacha. Podía participar en un
cuadro, y hacer la música el resto del show, pero decididamente nunca me interesó meterme a hacer monólogos
cómicos. Me gustaba verlos, hasta cierto punto, pero no ponerme en
esos zapatos, porque sentía que había un riesgo adicional muy
grande en la interacción con la gente y para eso hace falta otro
tipo de fibra artística. Por lo tanto mi obra no iba a tener
influencia del Café Concert, aunque era un monólogo de 60 páginas.
Mis influencias hicieron que la obra se volviera más oscura y fuerte. Se
había estrenado por esos tiempos “Sexo, droga y Rock´n´Roll”
y era también un unipersonal, así que NIEVE ELÉCTRICA parecía
sintonizar con esa tendencia. Claro, que tenía mi impronta, lo que siempre me gustó: Bradbury, Arthur Clarke,
Phillip K. Dick, el futuro horrible, la tecnología que
abruma, tubos, cables y pantallas de tv por todos lados, como
Jonathan Price, De Niro e Ian Holm en
BRAZIL. Y todo muy del futuro, pero a la vez decadente, un futuro viejo. Eso me gustaba.Incluso ya en NIEVE ELECTRICA hay referencias a la MECÁNICA CUÁNTICA, en un momento el personaje explica el Principio de Exclusión de Pauli. Por lo visto ya estaba leyendo libros de Stephen Hawking,Erwin Schrödinger o Richard Feynman. En varias obras pongo referencias a la mecánica cuántica, como cuando en POR HOY DEJAMOS ACÁ el ministro Llopret cita a Feynman y explica lo de la suma de las historias. Tantos años leyendo y re leyendo esos libros pasionantes pero llenos de ecuaciones, sin llegar a entenderlos del todo nunca, por cierto!
Un
día un amigo nos comentó que una céntrica esquina de la ciudad
donde funcionaba una antigua tienda, iba a ser convertida en paseo de
compras, y que en la plata alta había un gran espacio que se podía
usar para ensayar. Así que Nieve Eléctrica se empezó
a ensayar en el primer piso de la esquina de Colón y 9 de Julio.
Ese
mismo edificio tenía un magnífico sótano. Un día pedimos verlo y
encontramos naturalmente que podía servir para espectáculos. (En
realidad a nosotros en esa época cualquier lugar nos parecía
ideal para actuar) Era un subsuelo! Ya eso le daba mucha magia.
Era
un lugar fantástico, pero estaba en ruinas y lleno de basura.
Hicimos un arreglo para sub alquilarlo y nos pusimos a trabajar para
convertirlo en un teatro. Con los viejos mostradores hicimos el
escenario. Fue un trabajo enorme. Nos ayudaba mucha gente amiga y
nuestras familias. Temo olvidar nombres, pero mencionaré los que
recuerdo: Diana Escudero, Héctor Luppino, María Inés Pedone, Peto
Byrne, Alberto Farissano (que era kinesiólogo de profesión y por lo
tanto, también carpintero amateur).
Mientras
eso sucedía, seguíamos con la puesta de la obra nueva. Es
decir...era escribir y poner en escena una obra nueva, y a la vez
construir el teatro donde se iba a representar. Ergo, estábamos
completamente locos.
Un
día llegó una joven a ofrecerse para ayudar. Era Mariela
Rípodas y estaba terminando sus estudios de Dirección
Artística. Naturalmente le ofrecimos ocuparse de la escenografía,
vestuario y utilería de Nieve Eléctrica. Aceptó encantada. Ahora teníamos
escenógrafa. Fantástico!
La
invitamos a un ensayo. Era por la noche, teníamos unos 40 minutos de
obra ya puestos, con la música y algunos efectos sonoros, que eran muchísimos. Nosotros veníamos ensayando hacía ya
varias semanas y no nos dábamos cuenta de lo densa que era la obra.
Incluso la veíamos con humor. Llegó Mariela al ensayo, se sentó en
la oscuridad y nosotros hicimos lo que teníamos como si fuera una
función, porque era la primera persona que veía el ensayo. Cuando
le mostramos lo que teníamos a Mariela… se desmayó! Pero se
desmayó literalmente en medio del ensayo. Tuvimos que
llevarla a la casa. No se si pudo ver la obra entera alguna vez,
porque... como que le hizo mal el clima de alienación, y además hecha
en un sótano...era como demasiado.
Igualmente
la obra le gustó, se puso a trabajar y...su escenografía fue
INCREÍBLE (y su presupuesto más todavía:¡costó 2 pesos con 50!) Por primera vez sentimos que
dábamos un fuerte paso hacia adelante, por lo del teatro, por lo
jugado de la obra y por la apuesta fortísima que hacíamos.
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| Mariela Rípodas |
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| Sótano de la Vieja Esquina por Mariela Rípodas |
NIEVE
ELÉCTRICA no
era un monólogo típico en que el actor sale y está 1 hora 40
sosteniendo con su piel y sus huesos todo solo. Sino que tenía un
entramado de sonido incidental y música que daba ciertos momentos de
respiro a Ricardo. Por ejemplo, el personaje miraba una estación de
TV que se llamaba KLCW-CANAL
494 ...Veintitrés Horas y tres cuartos de Show!
(Era el slogan) De modo que hubo que diseñar el audio de ese canal
íntegro. La imagen por suerte no, no era
tan suicida, lo resolvimos poniendo la pantalla de espaldas al
público, lo que además proporcionó una iluminación adicional como
a mí después me gustó siempre en mis obras: luz adentro de la
escena, de algún elemento real. Eso genera texturas luminosas muy
especiales.
En
lo sonoro, por
suerte para
la banda ya
tenía el sintetizador Korg M1
y el viejo sinte Yamaha pss 680.
Para
los climas de inicio de la banda sonora me inspiré en BRAZIL
y ALIEN,
incluso le marqué a Ricardo su aparición en escena semejante a
cuando despierta el primer tripulante de la nave Nostromo de la
película.
Diana Escudero se encargaba de las luces en las funciones mientras yo me encargaba del sonido. El conjunto técnico era una pequeña pesadilla (había partes en vivo, habladas por micrófono desde la cabina de luces)El
guión de sonido era una obra completa aparte, tenía un montón de
páginas y hubo que dedicarle unas cuantas horas de estudio de
grabación, que yo por entonces no contaba con lo necesario, y había
que hacerlo en cinta, porque la edición digital de sonido todavía
no existía aquí. Lo grabamos en el estudio ALTAVOZ, que
tenían por entonces Osvaldo Cirulli y Jorge Cosentino.
Terminaron haciendo voces en la grabación hasta Osvaldo mismo y su
esposa Mónica Di Rado, también el saxofonista Ricardo Yema
(que es la voz del interrogatorio final) y José Luis
Rodríguez, que años después fue mi amigo y productor de
gira en Por hoy dejamos acá.
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| En ALTA VOZ ESTUDIO grabando la banda sonora de NIEVE ELÉCTRICA con sweater de lana cruda tejido por mi Vieja, Etelvina Acuña. |
La
obra no tenía final feliz, a simple vista. O podría decir que el
final era tan feliz como el que Terry Gillian le dio a
“Brazil”, que le costó que los estudios boicotearan su
película.
NIEVE
ELÉCTRICA fue una gran locura
de la que salimos airosos. Hicimos tantas funciones como se nos
antojó, porque la sala era nuestra. Por el lado poco feliz, no
sacamos la obra a otros escenarios, porque hubiéramos necesitado re
plantear toda la estructura (usábamos un par de televisores viejos y
gigantescas computadoras de las de entonces en escena). Nunca la
llevamos de gira. Hubiera sido interesante hacerla con menos
recursos, ahora que lo pienso. Pero nunca salimos a la ruta con Nieve
Eléctrica. Ese año además
de la obra hicimos nuestra propia temporada de vacaciones de
invierno, reponiendo Los Increíbles Aventureros del
Continente Perdido, que
habíamos dejado el año anterior, e invitamos gente a dar talleres
a niños en esos días. Creo que incluso hicimos un espectáculo
infantil de canciones, totalmente musical. Cuando nos empezaron a
solicitar la sala para otros espectáculos nos sentimos empresarios,
pero lo alquilamos a
un show de rock que duró hasta la madrugada, el ambiente se
enrareció demasiado, y eso
nos hizo replantearnos si
queríamos arriesgarnos tanto, así que dejamos de alquilarla, salvo
para eventos que no implicaran riesgos.
A
principios del año siguiente la Vieja Esquina cambió de dueños o
algo así y tuvimos que cerrar el teatro. Nos repartimos lo que
habíamos invertido, mitad de la cámara negra para cada uno, mitad
de las sillas...En la obra que estrenamos el año pasado RECUÉRDAME
POST IT se utilizó parte de la
cámara negra del Teatro de La
Vieja Esquina, que sobrevivió al moho y las polillas.
De
Nieve Eléctrica todavía
hay gente que me habla, público que entonces eran jóvenes o
adolescentes y que la
recuerdan todavía con asombro.
No hay filmaciones de la
obra. Y muy pocos fotos. El motivo es que en un ensayo me llevé por
delante el trípode de mi cámara reflex que estaba en el medio de la
sala en la oscuridad, y cayó al cemento del piso. La cámara estuvo
en reparación un tiempo y se salvó, pero el rollo se veló. Pero el aspecto de la sala bien que se puede imaginar con los bocetos detallados tomados por Mariela para su diseño de producción: el escenario tenía 70 cm de altura y sus dimensiones eran de 7 m x 5 m, con 3 m de altura, y distancia a la primera fila de 1m 30cm. No era como para un cuerpo de baile numeroso, pero era un oasis para nuestras obras.
Mariela
Rípodas después hizo una
bonita carrera como directora de arte y producción de
cine y teatro, con artistas y realizadores consagrados,
(BETIBÚ-LOS
MARZIANO-TODOS TENEMOS UN PLAN-TESIS SOBRE UN HOMICIDIO-MUERTE EN BS
AS, y sigue la lista, imposible
resumirla) Incluso
fue premiada en el
40º Festival
de Cine de La Habana por
la Dirección Artística de la película SANGRE BLANCA de Barbara
Sarasola-Day
No
hace mucho, digitalicé el libreto, que estaba intacto en carpeta,
junto con un montón de magníficos bosquejos de escenografía y
se lo envié, porque fue su primer trabajo integral y estoy orgulloso
que haya sido en una obra mía.
Muchos
años después hizo el re diseño de la segunda puesta en escena de
Por Hoy Dejamos Acá,
adaptándose a nuestro presupuesto y con el entusiasmo y alegría de
siempre.
La crítica nos trató bien. Hubo gente incluso que escribió notas sobre la temática que abordaba la obra. Ricardo hizo un gran trabajo. Tendría que haber terminado internado en una clínica con cura de sueño después de hacer ese personaje, pero él utilizaba en teatro el Método de las acciones físicas, como Alfredo Alcón. Así que si le preguntaban qué sentí después de terminar destruído al final de una función él decía siempre "Hambre", y nos íbamos a comer pizza.
Algún
día podría volver Nieve Eléctrica
a un escenario. Ha envejecido tan bien, que hoy, 26 años después de
su estreno, el 14 de Mayo de 1994 , no habría que actualizar ni una sola frase de su
libreto, ni siquiera de las
menciones a tecnología, sigue
siendo tan actual como entonces. Y lo que a la larga hace que
un trabajo se vuelva una verdadera obra es cuando
es inmune a los tiempos.
El
último parlamento de NIEVE ELÉCTRICA
se me ocurre que podría ser ideal para cerrar esta crónica repleta de
nostalgia.
KOSIC:
Mi...Si...Mi verdadero
nombre...Lo que pasa es que…Por favor...
Me
repite la pregunta?
(KOSIC
QUEDA MIRANDO HACIA LA LUZ, QUE SE APAGA POCO A POCO. SOLO EL
RESPLANDOR DEL TELEVISOR Y UN MURMULLO DE CANAL SIN SEÑAL. CRECE
HASTA QUE SE HACE POCO MENOS QUE ATRONADOR. LUEGO, ENMUDECE EN EL
PRECISO INSTANTE EN QUE SE APAGA EL TELEVISOR.)
FIN
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GALERÍA
 |
PROGRAMA DE NIEVE ELECTRICA
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Escenografía-(Acuarela y tinta-Mariela Rípodas)
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 |
Escenografía (Lápiz-Mariela Rípodas)
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| Kosic-(Tinta-Mariela Rípodas) |
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| Ilustración para Culturales de LA VOZ DEL PUEBLO de DANY DUEL |
TODOS LOS BOCETOS POR MARIELA RÍPODAS, EXCEPTO DONDE SE INDICA